Narrado por Justin
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El
reloj marcaba las 6 y media. Cualquiera diría que era demasiado temprano, pero
tenía que arreglarme para un par de entrevistas, y más tarde tendría que
visitar un hospital y una fundación benéfica llamada “Un juguete, una ilusión”.
Además, quería saludar a todas mis preciosas y swaggy beliebers y belieber-boys
de la entrada del hotel y sacarme fotos con el máximo posible. Esa noche había cambiado
algo en mi, tras un brote de desesperación en el ascensor que no se movía,
había besado a Mireya. Mireya... pf, esa chica me encanta. Me trata como si
fuera normal, y yo veo lo que eso le cuesta. Es una de mis beliebers y siempre
dije que me encantaría que mi novia lo fuese. Entonces, con la palabra “novia”
es cuando todo se confunde en mi cabeza. Yo tengo novia, Justin, existe Selena,
y ahora mismo me estará esperando en L.A hasta que mañana por la mañana llegue.
Pero me temía en lo más hondo de mi, que ya Selena no era la chica que más
quería. Las cosas habían cambiado mucho antes siquiera de darme cuenta, y con
ese beso no tan accidentado en el ascensor, habían cambiado mucho más. ¿Pero
qué podía hacer yo? No podía pretender que Mire, esa chica tan dulce y sensible
pero cabezota y con carácter al mismo tiempo, soportase toda la presión de mi
vida. Los paparazzis, la prensa rosa... no, además no podía dejar a Selena,
ella es una chica que siempre me ayuda con mi trabajo y es realmente una buena
amiga. Quizás ahí esté el problema, nunca ha dejado de ser una amiga para mi,
aunque seamos pareja. Pero es que, quiero a Mire, ¿cómo voy a mentir a Sel?. En
ese momento creí que lo mejor sería dejar las cosas como estaban. Tal vez para
Mireya solo hubiese sido un besito sin gran importancia... después de todo,
estaba enamorada de alguien ¿no? ¡Pero a quién quiero engañar! Para ella
significó lo mismo que para mi, si no, no me hubiese besado delante de su
habitación. Tendría que centrarme en todo el trabajo y ya solucionaríamos las
cosas más tarde, quizás esta noche o quizás en L.A., encontraría la forma de
explicarle mis sentimientos. Y Con la cabeza echa un lío y sin parar de pensar,
me levanté de la cama y me duché repitiéndome a mi mismo que me debía centrar.
Ya solucionaría los problemas amorosos más tarde.
Narrado por Mel
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El día en el hotel transcurrió de lo más
normal. Por la mañana nos levantamos todas súper felices, especialmente Mire,
que no paraba de contarnos lo bonito que fue aquel beso con Justin. Sí sí, con
Justin Bieber. Quién hubiera imaginado todo esto apenas un mes antes. No
volvimos a tener noticias del team completo hasta que llegó la hora de comer.
Tras sentarnos en la mesa, entre Mire y Justin pude notar cierta tensión, que
no entendí para nada... porque... vamos a ver... ¿no estaban saliendo? ¿qué era
aquel beso? Ahora sí que entendí, tal vez no había significado lo mismo para
los dos.
Narrado por Mire
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Desde que entramos en el comedor noté que a
Justin le pasaba algo. Estaba como ausente en un ambiente en el que no era
posible ni un minuto de silencio. Me acerqué a él antes de sentarnos y le
pregunté al oído:
Yo: Justin ¿estás bien? – esbocé una sonrisa
–
Justin: Ejem, sí, estoy perfectamente ¿y tú
Mireya? - ¿Mireya? ¿Por qué no decía Mire? –
Yo: También estoy bien... en cambio tú...
pareces distraído... bah, no importa, vamos a comer. – me senté al lado de
Justin, con Viir al otro lado y con Fredo delante, que a su vez estaba al lado
de Carmen, cómo no. –
Durante la comida charlamos todos
animadamente, pero noté que Justin
seguía en su mundo, y a mi se me quitaba el apetito por momentos a una
velocidad increíble. Justin no hablaba, estaba como el ser más soso del
planeta. ¿Y por qué? Pues estaba claro, porque el beso fue sin querer, para él
no fue nada y para mi significó un mundo. Ahora no sabía cómo decírmelo y yo
como una imbécil, encima me sentaba a su lado. Menuda fue la cara que se me
debió de quedar porque Fredo me preguntó preocupado si me encontraba bien...
para mi sorpresa Justin desvió su mirada desde un punto vacío a mi.
Yo: Sí, claro... solo que ya estoy llena. –
no hubo intentos de sonreír ¿ para qué? –
Fredo: Chicos... ¿Estáis bien? Os veo raros
desde por la mañana, ¿pasó algo anoche? - ¿Ahora qué? Decidi que lo mejor era
mentir y fingir que no había pasado nada, tal como Justin supuse que querría,
indicar que esos besos susurrados en la noche no significaban nada para mi. –
Yo: Pues no – Hablé con carrerilla antes de
que Justin, que ya tenía la boca abierta dispuesto a hablar, pudiese decir nada
y sentirse culpable. – Solo que nos quedamos encerrados en el ascensor un rato
y... bueno ya sabes qué le pasa a Justin. – para mi sorpresa, que cada vez era
mayor, Justin asintió, me pareció que un poco dolido, y desvió la mirada hacia
Fredo. –
Fredo: ¿Un rato? ¿Por qué no tocasteis pronto
el botón? – suspiró y miró a Justin - ¿Cómo estás?
Justin: Bien, gracias por preocuparte tío –
vaya, diría que fueron las primeras palabras normales de Justin en todo el día
– Y... ¿qué botón? – esa misma pregunta quería hacer yo. –
Fredo: ¿Cómo que qué botón? ¿Esperasteis sin
más y sin tocar la alarma? – al ver que yo no salía de mi asombro volvió a
suspirar y a soltar una carcajada – Estáis como cabras chicos, existe un botón
en todos los ascensores con una campanita dibujada que suelta un ruido de mil
demonios para avisar a todo el mundo de que hay alguien encerrado en el
ascensor.
Yo: ah. – Eso era todo lo que pude decir. Soy
tonta. Y Justin también, aunque bueno, qué se puede esperar del chico normal
que cree que el Polo Norte y Canadá son continentes. Me empecé a reír también y
Justin se acabó uniendo. Al cabo del rato, todo el team, que había escuchado
nuestra conversación, estaba riéndose.
Tras ver como acababan todos de comer y ver
que Justin tampoco comía mucho, me levanté desganada para volver a encerrarme
en mi habitación mi último día en Madrid. Justin tenía otros tres actos por la
tarde, y no quería ser una molestia.
Para mi sorpresa, que no dejaba de crecer,
Justin se levantó al mismo tiempo y me siguió. Cuando llegamos a nuestro
pasillo, habló:
Justin: Mire... pensarás que soy idiota. – Me
paré en seco y lo miré sorprendida. – Verás, nada en mi cabeza está saliendo
como esperaba, deberíamos hablar de lo que pasó anoche... – antes de que
pudiese terminar asentí y lo conduje a mi habitación. Las chicas se quedarían
dando vueltas por el hotel como siempre, y no había nadie que nos pudiese
molestar. Por otra parte, a solas con Justin, vi el momento de mentirle y decir
que ese beso no fue nada para mi. Que al igual que a él, a mi no me importó.
Dentro de la habitación, me senté en el sofá
y esperé a que Justin se sentase. Entonces empezó a hablar.
Justin: Mire... no quería hablar de esto
ahora, pero veo que no estás bien y no quiero que te pienses que anoche... el
beso fue una tontería. Fue un impulso, sí, pero porque me gustas. Te conozco
desde hace apenas 3 días y ya estás en mi corazón. Creo que deberíamos conocernos
más... pero eso no quiere decir que no me importase lo de ayer. Te quiero, ¿lo
entiendes? – me di cuenta de que tenía la boca abierta, y seguramente una cara
de pánfila alucinante. –
Yo: Jus-Justin, yo... verás, te quiero. Estoy
enamorada de ti desde que te vi en youtube. Soy tu belieber y que me digas esto
es demasiado. En serio, siempre he estado esperando este momento porque yo
esqu-me interrumpió con un beso. Sí, fue un beso perfecto, porque fue suyo. –
Justin: No hace falta que hables más. Ya ha
quedado claro que lo de anoche significó bastante para los dos. – me sonrió con
esos dientes tan perfectos y esos labios dulces y suaves que acababa de probar
y siguió hablando – en cambio creo que deberíamos esperar a ver qué podemos
hacer. No quiero precipitarme y que toda la prensa rosa se avalanche a por
nosotros. Además... – ahora lo interrumpí yo –
Yo: Estás con Selena. ¿Qué vas a hacer con
ella? ¿La quieres?
Justin: Sí, claro que la quiero, pero como
amiga. Creo que nunca la he dejado de querer como tal. Es una chica genial, lo
entenderá... aunque le debo un tiempo por todo lo que hace por mi, tengo que
explicárselo bien y no quiero que se sienta mal. Después, allí en L.A podríamos
encontrar la manera de pasar tiempo juntos, conocernos mejor y ya... quién
sabe. – asentí y me levanté de un salto del sofá a la vez que le tendí la mano
–
Yo: Vamos, estarán todos abajo preocupados y
de momento somos... amigos ¿no? Pues eso tenemos que dar a entender si no
queremos acoso de paparazzis, Derek Bieber. – nos reímos juntos y se levantó
conmigo cogiéndome de la mano –
Justin: Esta tarde tengo muchas cosas que
hacer... pero luego a la noche podríamos despedirnos dando un paseo ¿te parece?
– asentí de nuevo y tras darme un beso en la mano, se despidió y se fue –
Todo con Justin era sorprendente, poco
predecible y anormal. Aunque ¿qué se puede esperar del chico que dice ser una
tostadora de buenas a primeras, se revuelca en la arena en una sesión de fotos,
come donuts de la basura porque fue él quien los tiró, pone enlaces de la niña
del exorcista para asustar a sus fans y pregunta en twitter a todas sus fans
qué es “sliggitly”?
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Es el último capítulo de esta mini-maratón. Espero que os haya gustado y que sepáis que sois las mejores lectoras <3 Un besazo. No os olvidéis de: Pedir siguiente por twitter@LittleSwagJBieb o aquí dejando el nombre de vuestro twitter, si eres nuevo lector o lectora por favor DEJA un comentario con tu twitter (o tuenti en caso de que no tengas lo primero) y si queréis y tenéis tiempo recomendad la novela! GRACIAS POR VUESTRO TIEMPO.


