Capítulo 7: Madrid y muchos sueños por cumplirse.




Narrado por Mireya ---------------------------------------

Llevaba todo el día nerviosa tirándome de los pelos. Por fin los días habían pasado y ya era 24 de agosto. A la mañana siguiente a las 8 y media cogeríamos mis amigas y yo un vuelo hacia Madrid, donde nos reencontraríamos con Fredo y conoceríamos a Justin, cumpliendo nuestro sueño. La última semana no había visto apenas a las chicas, Vero sé que estuvo con sus padres pasando los últimos días antes de irnos, Virginia por su parte... bueno, no es que me alegre mucho pero al final volvió con Marcos y se han pasado todos estos días juntos demasiado cariñosos. Espero que no haya hecho nada de lo que se pueda arrepentir después. Mel, ha pasado estos días con su abuela y sus padres, despidiéndose de todo el pueblo y ocupada comprando ropa para el viaje. Yo pasé todos esos largos e interminables días con mi familia, los iba a echar muchísimo de menos y lo habíamos pasado bien juntos, pero esto de estar a tan solo unos dias de cumplir tu sueño... puf, estoy nerviosísima. 
Ya eran las 11 de la noche, antes de acostarme comprobé que todo estaba en la maleta. Íbamos solo 3 días pero había metido ropa al menos para una semana. Quería estar totalmente perfecta dependiendo de la situación para Justin. Estaba cansada así que me fui a la cama pronto con la esperanza de dormir. Ni por suerte. No pegué ojo en toda la santa noche. Por mi cabeza no dejaba de pensar que, aunque fuera a conocer a Justin, él no se fijaría en una chica como yo. Nuestra relación se limitaría a los ensayos y... bah a pesar de esto estaba totalmente feliz. Lo vería todos los días, yo... no sé cómo explicar lo que sentía en esos momentos.
Al fin sonó el despertador. Genial. Me levante de un salto de la cama, me vestí con lo que preparé el día anterior : 
No era para nada arreglado porque Justin no llegaría hasta el día siguiente y ...¿para qué o quién estar mona en un avión? Me despedí de toda mi familia con lágrimas en los ojos y... adiós pueblecito perdido de la mano de Dios. Eran las 7 y media cuando Viir y su madre llegaron en un taxi a la puerta de mi casa, ya habían recogido a las demás. Tampoco iban muy arregladas. Al llegar al aeropuerto me di cuenta de que todas estábamos llorando, a excepción de la madre de Viir, Carmen, que parecía super feliz.
Tras pasar un montón de controles y un montón mas grande aun de puertas, embarcamos. Yo me senté con Vero, y Viir, Mel y la señora Carmen iban detrás. Al lado de Vero se sentó un chico de unos veintitantos muy mono, entablamos más o menos amistad, ya que el vuelo tardaba 3 horas. A mi de todas maneras se me hizo eterno. Cuando llegamos por fin a Madrid tuve la impresión de estar en un sueño. Al salir del aeropuerto, que era enorme, y llegar al centro de Madrid mientras el taxi buscaba nuestro hotel, pude comprobar lo grande que era la ciudad. Había gente de todas las edades y colapsaciones de gente en todas partes. Miré el reloj antes de entrar en el hotel, ya eran 12 de la mañana. El hotel, de 5 estrellas, tenía un gran vestíbulo precioso y dentro los trabajadores nos hablaron a todas de “usted”. Qué cambio de aires en comparación con nuestras vidas anteriores.
Llegamos a nuestras suits, teníamos 2 , una en la que dormiría Carmen y una en la que dormiríamos las demás. La nuestra era tremendamente grande; había un gran salón con 2 sofás donde cabrían al menos 6 personas y con  una televisión que ocupaba la mitad de la pared, una habitación enorme con dos camas de matrimonio y un armario gigante y un baño con espacio de sobra y con una bañera grande con jacuzzi. Me encantó. Pasamos el resto de la tarde abriendo el equipaje y paseando por el hotel. Si yo había echado demasiada ropa, las demás aún habían echado más.  En total tendríamos ropa para 1 mes, y eso que repito, solo íbamos a pasar 4 dias y 3 noches. Preguntamos en recepción la habitación en la que se alojaría Justin, y cuando dijimos nuestros nombres, al fin nos dio la “información confidencial que no nos importaba”. Flipé, iba a estar en la misma planta que nosotras, y para más alucine, a partir de las 11 de la noche, la planta entera estaría alquilada para él, su equipo y nosotras. Pensé que estas confianzas, además de las pedazo de habitaciones, se deberían a Fredo. Se ve que le caímos bien y vio el tipo de chicas que somos. Me alegré, al mejor amigo de mi amor platónico, al que conocería además en unas horas, le caía bien. De película, todo totalmente era de película.
Nos fuimos a dormir temprano, y cada una contó en su twitter lo alucinante que era el hotel. Yo dormí con Mel, mientras que Vir y Vero dormirían en la otra cama. Todas quisimos ponernos nuestros pijamas de animales. Sí, fue un volunto que nos dio hace tiempo y nos compramos pijamas de pantalón corto y camiseta de tirantes iguales pero con dibujitos de animales diferentes. El mío tenía ranitas, el de Mel vaquitas, el de Vero tenía unos cerditos muy monos y el de Viir tenía pajaritos amarillos. Nos gustaba hacer el tonto, por si no se nota, pero además es que esos animalitos eran tan monos... ¿a quién no le gustan los pijamas cuquis? Y más si los llevas a juego con tus amigas jaja.
De repente, se escuchó un ruido muy fuerte en el pasillo. ¿Qué hora sería para eso? ¿Tan pronto había amanecido? Miré el reloj y vi que eran tan solo las 4 de la mañana. Las demás también se habían incorporado y nos preguntamos entre todas qué habría sido eso:
Mel: chicas, ¿qué mierda ha sido ese ruido que me ha despertado?
Yo: pues ni idea, - bostecé sin poder evitarlo- ¿miramos fuera a ver que ha pasado?
Vero: bueno... espero que no haya nadie porque tenemos unos pelos de psicópatas... – nos empezamos todas a reír y decidimos levantarnos a ver qué había provocado ese ruido –
Viir: Yo abro la puerta. – salimos al pasillo las cuatro de puntillas y la luz se acababa de apagar. ¿Por qué justo en ese momento? Miramos a la derecha y... la luz se encendió de nuevo –
Yo: chicas, no hay nadie, ¿quién va a ser? ¿Justin? ¿y nos va a ver con estas pintas? –miramos a la izquierda y – ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!

Grité a más no poder sin poder evitarlo, pero es que las demás no se quedaron atrás. Justin estaba ahí, a dos puertas de la nuestra, con su maleta y Fredo y Ryan Good al lado. Dios, no podía creerlo, estaba a unos metros de mi, y ahora que lo pienso: Ahí estábamos las 4, en pijamas infantiles chillando como subnormales delante de Justin Bieber. Antes de que pudiésemos seguir gritando y despertar a todo el hotel, Justin vino. Sí, se acercó a mi, Mireya Medina Ruiz, y me tapó la boca. OH DIOS MIO, Justin estaba tocándome. Justin estaba al lado, respirando el mismo aire que yo. Justin estaba a unos centímetros de mi. ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! En ese momento se me nubló la mente, no podía pensar, dejé de gritar, las demás también pararon cuando Justin se puso el dedo índice en la boca para indicar silencio. Detrás vi que Fredo y Ryan se reían. A mi me pareció de todo menos cómica la escena. Bueno sí, era graciosa... e incómoda la situación. Cuando nos callamos totalmente Justin habló en inglés, que entendimos a la perfección gracias a que por suerte, el único instituto que había en mi pueblo era bilingüe y por tanto hablábamos inglés todo el rato.
Justin- Chicas, no griteis por favor – me apartó la mano de la boca y sonrió de esa manera que solo él sabe- Es tarde, mañana hablaremos de todo, pero ahora todos deberíamos descansar ¿vale preciosas?
Todas asentimos con la cabeza como pudimos y nos abalanzamos sobre Justin para abrazarlo. Correspondió a cada uno de los abrazos y de los besos en la mejilla que le dimos y tras darnos otro mega abrazo a todas en conjunto se despidió:
Justin: Lo siento, pero de verdad que es tarde, mañana podríamos desayunar juntos ¿no? – seguía sonriendo a pesar de lo tarde que era, siempre igual, animando a la gente y transmitiendo esa alegría y ese entusiasmo, lo quiero.- Por cierto, bonitos pijamas – nos guiñó y tras revolverme el pelo se metió en su habitación seguido de Ryan. –
Fredo se acercó y tras darnos un abrazo a todas, que seguíamos eclipsadas, nos dijo una hora para levantarnos y se fue.
Lo normal sería decir que nos fuimos a dormir tal como dijeron, pero no sería la verdad. Entramos en la habitación y nos pusimos a intercambiar pensamientos que nos interrumpiamos las unas a las otras:
Yo: me ha tocado el pelo, me ha tocado el pelo
Vir: me ha dicho preciosa, me ha abrazado
Mel: Oh Dios, me habéis pegado la bieber-fever.
Vero: me ha dado un beso en la mejilla, Justin Bieber me ha dado un beso en la mejilla
Yo: me ha tocado la boca y me ha dado un beso en la mejilla
Mel: ha dicho que le gusta mi pijama
Vir: ¿cómo puede mi madre seguir durmiendo?
Vero: Me ha abrazado, me ha abrazado

Tras aproximadamente 15 minutos de conversaciones sin coherencia, nos reímos a carcajadas pensando que Justin nos había visto con pelos de loca y pijamas de niñas chicas. Mi mente seguía sin responder como debía, y sin asimilar muy bien todavía qué acababa de pasar, me dormí. Las demás también lo consiguieron, al menos lo parecía, pero no dormimos mucho más de 3 horas porque a las 7 de la mañana se pasaría Fredo por nuestra habitación para llevarnos a la habitación de Justin a desayunar. Nos traerían lo que quisiéramos, pero por puras medidas de seguridad, bajar al comedor normal era imposible.

A la mañana siguiente...

-----------------------------------------------------------------
Preciosas! ¿Os ha gustado? Muchas Gracias por leer, y lo de siempre: Pedid siguiente por @LittleSwagJbieb o aquí (dejando el nombre de vuestro twitter para que pueda avisaros) si no teneis twitter dejad vuestro tuenti y os agrego y aviso, recomendad mi novela si podéis y si eres nueva lectora/lector dime tu twitter que pueda avisarte del siguiente capítulo cuando lo suba :D Os love.

1 comentario:

  1. Asdfghjkl Estoy como ellas que no se como reaccionar AAAAH me muero me pongo nerviosa cada vez que lo leo. Ay dios.

    ResponderEliminar